Esta tarde tuvo lugar en la Cámara de Diputados el encuentro titulado «Diálogo Multisectorial: Nuevos desafíos para el control del tabaco en Argentina» convocado por FIC Argentina.

I Panel: Iniciativas legislativas para mejorar el estándar de regulación de marketing de productos de tabaco. 

Al comienzo del panel, la senadora Miriam Boyadjian (Tierra del Fuego) recordó que Tierra del Fuego fue una de las primeras provincias que avanzó en el control del tabaquismo. «En principio no había conciencia de lo que generaba el tabaquismo en las personas», aseguró. Para la legisladora, los espacios libre de humo en la ciudad de Río Grande generaron un nuevo paradigma social y cultural: «fue un compromiso social de toda la comunidad». Asimismo, afirmó que el ejemplo de su localidad fue el puntapié para la Ley provincial de 2019. Para Boyadjian es fundamental la educación, para prevenir el consumo, y también la prohibición de la promoción, patrocinio y exhibición de productos de tabaco. Respecto a los cigarrillos electrónicos afirmó que tienen un “impacto negativo en la salud de las personas”.

Luego, el Dr. José Iglesias, jefe de asesores de Silvina García Larraburu (FPV – Río Negro), comentó que la senadora es autora de dos proyectos de Ley sobre tabaco. Uno establece la prohibición total de publicidad, promoción, patrocinio y exhibición de productos de tabaco, y, el otro, ratifica el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS. Iglesias aseguró que Larraburu continuará insistiendo en el tratamiento de dichos proyectos en el Senado.

Belén Ríos, codirectora ejecutiva de FIC Argentina, preguntó a Iglesias porqué los proyectos no avanzan: ¿Existe alguna oposición específica de senadores tabacaleros?». Iglesias respondió que no han logrado incluir al proyecto en la agenda de la Comisión de Salud y que solicitaron la eliminación del giro a la Comisión de Sistemas, sin éxito.

Marita Pizarro, codirectora ejecutiva de FIC Argentina, informó que en nuestro país hay 44.851 muertes por año producto del tabaquismo y un gasto de más de 33 mil millones de pesos en costos directos de salud. A su vez, aseguró que la industria tabacalera desarrolla estrategias de marketing innovadoras a través de diversos canales institucionales para aumentar el consumo de sus productos.

Según explicó la oradora, las acciones de marketing se desarrollan a través de diversos canales de forma integrada (comunicación 360) que incluye: eventos y festivales, publicidad encubierta en ficciones, comunicación 1 a 1 en redes sociales e Internet, diseño y exhibición del producto y publicidad en puntos de venta.

Para Pizarro, «la prohibición de la publicidad, promoción y patrocinio de productos del tabaco debe ser total en Argentina». La representante de FIC presentó la campaña #AltoALasTabacaleras y sostuvo que las regulaciones parciales no son efectivas para prevenir la exposición al marketing de productos del tabaco. «Los vacíos normativos permiten el despliegue de estrategias por parte de la industria tabacalera», argumentó. Por todo ello, desde FIC Argentina aseguraron que el marco normativo nacional actual es insuficiente para proteger el derecho a la salud de toda la población y pidieron avanzar en la regulación para frenar el tabaquismo.

Más tarde, Sebastián Laspiur, representante de la OPS, aseguró que el Convenio Marco tiene disposiciones para proteger a los pequeños productores tabacaleros. Por ello, la ratificación del mismo no causaría problemas respecto a la producción de las provincias. Por su parte, el Dr. Mario Virgolini, Director de Centro de Estudios de Prevención de Riesgo y Promoción de la Salud de la Universidad ISalud, sostuvo que «Argentina tiene que avanzar hacia el etiquetado neutro de modo que la publicidad reflejada en el envase se elimine».

Por último, el diputado Daniel Filmus (FPV – CABA) aseguró que «las leyes son las que legitiman el cambio de los comportamientos sociales. Hoy en día nadie va a dejar de decir algo si alguien en un lugar cerrado está fumando». Asimismo, expresó su apoyo a los proyectos de prohibición de publicidad de tabaco y alertó que la mayor dificultad para que avancen es la inactividad del Congreso, sumado al lobby de las tabacaleras. Por último, sumó su interés en avanzar con la regulación de los cigarrillos electrónicos.

II Panel: Situación de los dispositivos electrónicos en Latinoamérica 

En primer lugar, Virgolini explicó que el consumo de tabaco se ha desnormalizado entre los jóvenes. Por ello, la industria tabacalera se reconvirtió lanzando nuevos productos: cigarrillos electrónicos y productos de tabaco calentados. Este tipo de sistemas son atractivos para los jóvenes por el uso de saborizantes, por la creencia de que son menos dañinos para la salud, los rasgos de diseño y el alto contenido de nicotina, explicó.

Según Virgolini, los cigarrillos electrónicos no son productos de riesgo reducido porque contienen nicotina, cancerígenos y otros químicos dañinos. Los impactos en la salud son desconocidos porque «son muy nuevos» y «no hay evidencia de que ayuden a dejar de fumar». Asimismo, dijo que «es muy frecuente el consumo paralelo». El experto explicó que la emisión de los cigarrillos electrónicos «no es vapor, es aerosol» que contiene numerosas micropartículas muy peligrosas que llegan a lo más profundo del pulmón.

«En 2018 BAT presentó una solicitud para la regulación del tabaco calentado y en ese año se desató la alarma en EEUU por la epidemia del consumo de cigarros electrónicos entre los jóvenes», recordó. En Argentina, en 2011 se prohibió el cigarrillo electrónico y «eso logró limitar, pero no impedir que se comercialice», continuó. Por ello, por lo menos el 4,5% de la población argentina lo probó.

Para el orador, deben regularse los ingredientes de los productos de tabaco para reducir el tabaquismo. En ese sentido manifestó que debería prohibirse o restringirse los ingredientes que pueden utilizarse para el aumento de la palatabilidad, aquellos que dan la impresión de reportar beneficios para la salud, y otros que se asocian con el aumento de la energía y vitalidad. En definitiva, «la legislación debería prohibir los saborizantes (…) e incluir el etiquetado neutro», sintetizó.

Luego, el Lic. Jaime Arcila, Corporate Accountability Internacional, comentó la experiencia colombiana para lograr la prohibición total de la publicidad y promoción del consumo del tabaco y derivados. El Convenio Marco establece la publicidad como cualquier acción de comunicación, explicó. También se refirió a las formas de comunicación de la empresa BAT asegurando que busca la atención del público infantil. «Lo que se necesita con la industria tabacalera es datos científicos” y alentó a “mencionar a la industria para que impacte en su imagen corporativa», finalizó.

Más tarde, la Lic. Mónica Andreis, Directora Ejecutiva de la Alianza para el Control de Tabaco y Promoción de la Salud, presentó la experiencia brasilera en materia de cigarrillos electrónicos. Comentó que en Brasil está prohibida su comercialización, importación y publicidad. Para registrar algún producto la industria debe probar que no es dañino para la salud. Sin embargo, según Andreis, la industria no puede probarlo, por lo que busca cambiar la regulación. Para la oradora, «migrar de cigarrillos convencionales a los dispositivos electrónicos no es dejar de fumar: solo se está cambiando el vehículo que administra la droga llamada nicotina».

Por último, hizo uso de la palabra la Dra. Verónica Schoj, Directora Nacional de Promoción de la Salud y Enfermedades Crónicas no transmisibles, quien sostuvo que a partir de este año los nuevos productos de tabaco empezaron a ser una prioridad para las políticas públicas de salud en Argentina. Aquello se explica, según Schoj, por los resultados de la Encuesta de Tabaco Mundial en jóvenes y por las muertes por cigarrillo electrónico. Además, «genera sospecha que BAT y otras tacabaleras pidieron a la ANMAT regular los cigarrillos electrónicos», deslizó.

Por otro lado, la funcionaria comentó que la empresa «BAT pidió autorización para entrar al país el GLO y consultó qué alícuota se le va a poner. (…) Salud no recomendó el ingreso». A su vez, explicó que las tabacaleras trabajan en conjunto para hacer lobby: «La BAT pide la regulación de electrónicos y Philip Morris pide bajar las alícuotas para los calentadores».

Schoj manifestó que BAT presentó una medida «cautelar para bajar los impuestos mínimos». «Por eso, ojo con concentrarnos en otros productos y olvidarnos de las políticas fiscales», reflexionó. Todos estos hechos generaron una alerta para la agenda de control del tabaco, sostuvo.

En relación a las políticas en elaboración, la funcionaria informó que se está discutiendo si regular o prohibir los cigarrillos electrónicos y los calentadores. La respuesta mayoritaria es prohibir los cigarrillos electrónicos y sumar la prohibición de los calentadores, afirmó. No obstante, consideró que es necesario sancionar una Ley que prohíba la publicidad de los productos de tabaco, «para garantizar que si en algún momento se regulan los electrónicos no se publiciten por ninguna vía». La posición del Estado argentino es «mantener y reforzar la prohibición», en ese sentido, «la disposición de ANMAT se queda chica».

La funcionaria comentó que la secretaria de Salud está trabajando con ANMAT, ENACOM y SEDRONAR «para ver cómo fortalecer la prohibición». «En materia de calentadores estamos trabajando en una resolución que prohíba el producto por principio precautorio», adelantó. Para Schoj, «hay que fortalecer los mecanismos de fiscalización antes de modificar los marcos regulatorios». Por último, comentó que hace pocos días «se ganó el primer fallo individual por daños contra BAT en Argentina. (…) Es el primer caso que revierte una historia en Argentina. También está pendiente una sentencia de acción por daño colectivo».