La Cámara alta desechó el proyecto aprobado en Diputados sobre interrupción voluntaria del embarazo. Fue por 38 votos en contra y 31 a favor. Hubo dos abstenciones y una ausencia.

Abierta la sesión, el senador Mario Fiad (UCR – Jujuy), titular de la Comisión de Salud, afirmó que el proyecto demostró ser “una temática que nos atraviesa a todos” pero que el mismo es violatorio de la Constitución Nacional y de los Tratados Internacionales. Continuó expresando que este proyecto significa entender al derecho a la vida como uno cada vez más débil y frágil. Además, hizo referencia a las listas de objeción de conciencia, expresando que las mismas tendrían un efecto discriminatorio en el ámbito laboral de los que estén inscriptos y, por ende, terminará por responsabilizar al que no desea realizar una práctica abortiva.

El senador Pedro Guastavino (FpV- PJ- Entre Ríos), presidente de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, expresó que la mirada principal está puesta desde la salud pública porque se generan muertes evitables y aun, sin Ley, las mujeres seguirán a escondidas “entregando su vida” ante esta realidad. Cuestionó porqué las madres han de estar en la clandestinidad y ser vistas como criminales ante la Ley. Además, abogó por la provisión y el abastecimiento continuo de los medicamentos necesarios para el procedimiento en cuestión en todas las instituciones del país y finalizó expresando su gran interés en que el proyecto sea aprobado.

Posteriormente, el senador Dalmacio Mera (FpV-PJ- Catamarca) cuestionó la determinación de las semanas definidas para la interrupción voluntaria del embarazo, alegando que esta no es justa, ya que no existe reglamento que defina cuál es el valor incremental de la vida. De igual modo, afirmó que el proyecto no resuelve el problema de la clandestinidad ni despenaliza a la mujer, por lo que indicó que es fundamental trabajar en pos de la educación sexual.

La senadora Norma Durango (Alianza FpV-PJ – La Pampa) destacó no estar a favor del aborto, sino a favor de la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo. “No podemos permitir más una muerte clandestina, es nuestra responsabilidad. Hoy esta banca no es mía, es de las mujeres”, señaló.

Inés Brizuela Y Doria de Cara (Cambiemos Fuerza Cívica Riojana – La Rioja) se manifestó en contra del proyecto de Ley en debate. Señaló su postura considerando que hay vida desde el momento de la concepción, y que es un mandato constitucional el deber cuidar ambas vidas.

Por su parte, Ana Claudia Almirón (Alianza FpV-PJ – Corrientes) anticipó su voto a favor. “Este debate no es sobre el comienzo de la vida, estamos hablando de salud pública. Esta lucha es una demanda histórica del movimiento de mujeres. Que sea Ley”.

El senador Esteban Bullrich (Cambiemos Buenos Aires – Buenos Aires) señaló que la vida “es un pre-requisito para todo”. Asimismo, destacó que la decisión de una mujer de abortar es una decisión trágica, y que “el aborto es un fracaso social”. Por el contrario, las senadoras Ana María Ianni (FpV-PJ – Santa Cruz) y Sigrid Kunath (FpV-PJ – Entre Ríos) expresaron su voto a favor del proyecto de Ley.

Otra de las oradoras fue Inés Blas (Justicialista – Catamarca), quien ratificó su rechazo al proyecto venido en revisión de la Cámara de Diputados y puso a disposición su renuncia a la Comisión de Banca de la Mujer.

Entre tanto, Omar Perotti (Justicialista – Santa Fe) presentó un proyecto alternativo que, según él, puede ser “el puente, ese lugar de encuentro” y solicitó su tratamiento al finalizar la votación de la media sanción. El texto establece que la mujer que aborta no vaya presa, que haya educación sexual y planes de educación reproductiva en todo el país, entre otros puntos.

La senadora Silvina García Larraburu (FpV-PJ – Río Negro), quien en principio había anunciado su voto positivo al proyecto de IVE pero luego cambió su posición, calificó al debate como “una fenomenal cortina de humo” mentada por Jaime Durán Barba.

Al momento de tomar la palabra, la senadora Lucila Crexell (Movimiento Popular Neuquino- Neuquén) expresó que mantuvo su posición de abstención porque “no veía un camino para acordar ambas posiciones”, pero que esperaría hasta el final del debate para definir concretamente su posición.

Alfredo Luenzo (Chubut Somos Todos – Chubut) afirmó que la interrupción voluntaria del embarazo es un tema de salud pública y no un tema del Código Penal, mientras que Daniel Lovera (FpV- PJ- La Pampa) manifestó que su voto sería “estrictamente político, cargado de responsabilidad” y en mera representación de aquellos que lo han elegido.

El senador Federico Pinedo (Unión Pro – Ciudad de Buenos Aires) aseguró que el proyecto “no tiene mucho consenso” y que no es razonable querer imponerlo. “Se pasa de convertir algo que es un delito en una obligación (…) es un poco exagerado (…) para la convivencia en paz”, argumentó. Para Pinedo hay que analizar causales de despenalización, pero “no se puede privar arbitrariamente de la vida a un niño por nacer”.

En los cierres, el puntano Adolfo Rodríguez Saá dijo que la ley es exagerada y que hay que defender a las dos vidas. En el mismo sentido, María Cristina Fiore Viñuales(Salta) mencionó que «este proyecto no va a las causas, no va a las raíces. El presidente prometió no tratar este tema en su mandato; prometió pobreza cero y ese es el problema». La senadora Silvia Elías de Pérez (UCR – Tucumán) defendió el derecho a la vida y «que no quede a la merced de nada ni de nadie».

Asimismo, por el frente progresista, la senadora María Magdalena Odarda (Río Negro) y el senador Fernando «Pino» Solanas (Ciudad de Buenos Aires) adelantaron su voto positivo, comentando éste último que «sigue existiendo una sociedad patriarcal de mujer tuteada, de mujer incubadora», mientras que adelantó que la ley «será hoy o mañana, pero será».

También, la senadora Cristina Fernández de Kirchner (FpV – Buenos Aires) explicó que no es fácil abordar un tema de ésta naturaleza y que no hay un proyecto alternativo; «El problema es que este cuerpo va a rechazar el proyecto que viene de Diputados y va a seguir habiendo abortos en la Argentina». Continuó: Algunos dicen que fue mi hija, militante feminista, que me hizo cambiar de opinión pero no fue mi hija», «creo que tenemos que escuchar más que una cuestión de género a una cuestión generacional, me hicieron cambiar de opinión las miles y miles de chicas que se volcaron a la calle». «El problema del aborto sucede, sucede y le tenemos que dar una solución como legisladores».

El justicialista rionegrino Miguel Angel Pichetto citando a Montesquieu expresó que las leyes cambian según lo que cambian los seres humanos y que las leyes religiosas son rígidas. Además, aseguró que «Este es un debate estructural que tiene que ver con la Argentina moderna o la Argentina del atraso». Enfatizó que el siglo XXI es el siglo de la mujer «y el que no comprenda esto va a quedar fuera de la historia; la religión no puede imponer normas que son de naturaleza civil, del estado laico».

El proyecto que pretendía regular la interrupción voluntaria del embarazo obtuvo 31 votos positivos, 38 votos negativos y 2 abstenciones, perdiendo  estado parlamentario.